X-Men: primera generación, de Matthew Vaughn

29 noviembre, 2013

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El siglo XXI está dando lugar al origen de exitosas películas de superhéroes que se ven adaptados desde el mundo del cómic, considerado el noveno arte, al del cine, el ya célebre séptimo arte. Aunque no sea fundamental -pues una buena película no depende exclusivamente de ello-, los medios técnicos han favorecido su proliferación, así como el enorme éxito económico que ha proporcionado a sus productoras. En el siglo pasado, tuvieron especial éxito los films dedicados a Superman y Batman, ambos de la compañía DC, que tuvieron series en los años 40 y una serie de películas que, en el primer caso, recorrieron los finales de los setenta y los años ochenta, mientras que en el segundo, se centró en finales de los ochenta y los noventa. En ambos casos, no obstante, las películas fueron perdiendo calidad, siendo notable el caso de Batman y Robin (1997). Otros casos similares, aunque de menor éxito, lo protagonizaron Flash Gordon, con un serial en los años treinta y un film en 1980, Doctor Extraño (1978), The Punisher (1989), Capitán América (1990), Nick Fury: Agent of SHIELD (1998) e, incluso, algunas adaptaciones de cómics menos populares, como Howard el pato (1986), Hombres de negro (1997) o Blade (1998).

Personajes de las compañías DC y Marvel enfrentándose en una viñeta
La mayoría disfrutaron de series animadas, capaces de adaptar el mundo que retrataban los cómics con mayor fidelidad; esta cuestión se notó especialmente en los noventa, con adaptaciones de Iron Man, Los cuatro fantásticos, Hulk o X-Men. A partir del año 2000, en el que se estrenó el film que inició la saga cinematográfica a la que pertenece la película que hoy comentamos, X-Men, comenzaron a surgir proyectos de mayor envergadura económica y, a su vez, de mayor éxito. Aunque, como en otras ocasiones, hubo un exceso de producción que conllevó una baja calidad en algunas películas de mediados de la década, hasta el momento actual, donde han vuelto a surgir films de mayor calibre. Como ejemplos, podemos mencionar  la trilogía de Spiderman (iniciada en 2002), las adaptaciones de Nolan, que supusieron el realce de Batman con su trilogía iniciada con Batman begins en 2005, los proyectos relacionados con el universo Marvel, con films como Iron Man (2008), Thor (2011) o Los Vengadores (2012), y, también de forma reciente, el reinicio de uno de los superhéroes más queridos, Superman, en el caso de El hombre de acero (Man of Steel, 2013), todas ellas con desiguales resultados.

Algunos personajes de X-Men
Cartel del film
Y tras este repaso a las adaptaciones de cómics, siempre en referencia al americano, nos adentramos en el mundo de X-Men desde una perspectiva cronológica. Aunque la saga comenzara en el año 2000, el film de 2011 profundiza en el origen del grupo mutante y asienta mejor las bases de toda la lógica que sostiene la historia. X-Men: primera generación (X Men: First Class, 2011) nos traslada a los años sesenta para adentrarnos en dos de los personajes más relevantes de la franquicia: el Profesor X y Magneto.

Sobre ambos recae el peso de la película, dejándonos ver fragmentos de su infancia para después lanzarnos a su vida adulta, con Charles Xavier preparando su tesis doctoral sobre genética y Erik Lehnsherr buscando acabar con miembros del nazismo que le arruinaron la vida. Sus vidas han sido muy diferentes, pero comparten una cualidad única: son mutantes, como una considerable parte de la humanidad. La mutación, debida según se apunta a la radiación, les ha otorgado capacidades sobrehumanas. Alrededor de esta cuestión versa el conflicto ideológico más importante de X-Men: ¿es posible la convivencia entre los mutantes y los humanos, o los mutantes son la evolución que se impondrán a los humanos?

No obstante, aquí se están situando las primeras piedras para ese gran dilema. Matthew Vaughn se lanzó a la aventura de dirigir esta historia tras múltiples opciones de la productora, incluyendo el rechazo de uno de los directores de la trilogía inicial, Bryan Singer. Vaughn sorprendió con Kick-Ass (2010), que versaba precisamente de superhéroes de una forma ácida y satírica. La carrera del director comenzó su despegue a mediados de la década pasada, alzando el vuelo con la adaptación de la novela de Neil Gaiman, Stardust (2007).

Matthew Vaughn dirigiendo a James McAvoy
La trama incluye, a diferencia de otras películas de la saga, varias referencias socio-políticas, centradas especialmente en la crisis de los misiles de Cuba, originando una explicación muy diferente a la realidad, pero que casa perfectamente con el argumento del film. Por otra parte, los personajes ofrecen un espectro particular de mutantes diferente al habitual, quizás menos popular y conocido, pero que puede resultar interesante al espectador no iniciado en el mundo de los cómics. Ahora bien, como ocurría en las otras películas de la saga, la cantidad de mutantes suele ser considerable y no permite, por ende, profundizar demasiado en ellos; es un rasgo inevitable en este tipo de obras con un reparto tan coral. Incluso podemos considerar que a los más desarrollados en la trama, Charles Xavier y Erik Lensherr, les falta un poco más de conversación para dar credibilidad a su relación, sin desmerecer el gran trabajo de James McAvoy y Michael Fassbender, ambos estupendos en su interpretación.

James McAvoy (Xavier) y Michael Fassbender (Erik) durante el film
Junto a ellos, quizás Mística comparte cierto desarrollo emocional, interpretada por una Jennifer Lawrence aún en una carrera ascendente que la llevaría a ganar el Óscar por su papel en El lado bueno de las cosas (Silver lining playbook, 2012) o a ocupar el papel protagonista de la saga Los juegos del hambre. En cuanto al resto de aliados, solo hay un despliegue de poderes y alguna frase suelta sobre su pasado, siendo en su mayoría un grupo de jóvenes que disfrutan estando entre iguales y aprendiendo a manejar sus poderes. Todos ellos, al igual que el grupo de malvados, exceptuando el villano principal, resultan ser planos, con especial atención al español del reparto, Álex González, del que no logro recordar ni una sola frase.
 
En primer plano, Jennifer Lawrence y Nicholas Hoult
En resumen, pasan por los buenos en la escena Nicholas Hoult como un joven científico preocupado en exceso por su mutación, Zoë Kravitz proporcionando un personaje con una enorme falta de empatía, Caleb Landry Jones como un simpático bromista, algo miedoso, Edi Gathegi en un personaje casi anecdótico, que podría haber sido potencialmente muy interesante, o Lucas Till como una especie de matón de clase que arrastra una gran preocupación por su poder destructivo. Tampoco podemos olvidar el cameo de Hugh Jackman, que encarna a uno de los personajes más carismáticos de la saga: Lobezno (del que se han realizado dos películas individuales: X-Men Orígenes: Lobezno y Lobezno inmortal).

Al otro lado, January Jones y Jason Flemyng proporcionan un aire completamente frío a sus personajes, que son apáticos y que solo realizan una función puramente estratégica. Al mando de los malvados del Club Fuego Infernal, un Kevin Bacon que tiene una apariencia de villano sesentero, con unos aires de superioridad que ahogan por completo una personalidad que podría haber sido más interesante, pero que no se explota lo suficientemente bien, pese a que su primera aparición forma parte de una de las mejores escenas del film.

Álex González, Kevin Bacon, Jason Flemyng y January Jones en sus papeles del film

El reto era complejo, pues la adaptación de un cómic americano, que suele dar dado sobre todo a las reinterpretaciones por parte de diversos autores, aumenta la dificultad, y más en el caso de una saga que cuenta con un plantel de personajes tan amplia como X-Men. Numerosos errores de montaje visibles a simple vista así como errores de continuidad con el resto de la saga han llamado la atención a espectadores y aficionados por igual, aunque la taquilla haya sido rentable (en todos los films de la saga lo ha sido, el reclamo de los superhéroes, tan populares entre jóvenes, está resultando muy beneficioso a las compañías productoras).

Un film, a fin de cuentas, con aciertos y defectos, que elabora y muestra muy bien la creación de la personalidad y la relación de dos de los personajes más estimados de los famosos mutantes. Después de todo, el poco carisma de otros personajes provocará que el espectador ni siquiera se interese por su situación, al resultar más interesante la historia de los dos protagonistas, verdadero gancho para todo aficionado a la saga, que podrá continuar esta aventura con el próximo estreno de X-Men: Days of Future Past (mayo de 2014).


En definitiva, una pieza coherente consigo misma, que logra entretener y que, a su vez, pone sobre la mesa ciertas reflexiones que se lanzan al espectador y que están muy relacionadas con la propia idiosincrasia de los X-Men y su evolución. Pero que arrastra errores técnicos mezclados con cierta superficialidad en el trato de la historia. Aunque, eso sí, gustará a quienes lo pasen bien con este tipo de películas y, además, les interese plantearse cuestiones sociales, divertirse un poco y disfrutar con los poderes tan logrados de estos mutantes heroicos.


Escrito por Luis J. del Castillo





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