El corredor del laberinto, de Wes Ball

10 enero, 2015

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Juntamos a un grupo de muchachos, les borramos la memoria y los lanzamos uno al mes a un laberinto con una zona central donde establecerse y peligros mortales a su alrededor, con un fin que ellos desconocen. Partiendo de este argumento, procedente del libro homónimo publicado en 2009 por James Dashner, nos encontramos ante esta mezcla de elementos que es El corredor del laberinto (The Maze Runner, 2014). Hay quienes ante la organización que establecen los personajes en el Claro, la zona central del laberinto, mencionaron El señor de las moscas (William Golding, 1954), igual que otros han mencionado a la exitosa saga juvenil Los juegos del hambre o incluso con la película canadiense Cube (Vincenzo Natalli, 1997), en cuanto a los peligros a los que se enfrentan estos seleccionados y el control que se ejerce sobre ellos mientras tanto.

Estamos ante otra distopía juvenil, un futuro catastrófico donde se experimenta de una manera cruel y retorcida con estos jóvenes para un fin que aún el espectador desconoce al concluir la película. Podemos percatarnos tras estas palabras de que estamos en una mezcla de productos, con una trama similar a otras y que no explora nada más allá, al menos en lo referido a la película, puesto que del libro no haremos referencia; de ahí que no la incluyamos en nuestro apartado Adaptaciones.

El encargado de esta película en la dirección es Wes Ball, que se estrena en este puesto tras haberse dedicado a los efectos especiales y haber trabajado como artista gráfico en varias obras cinematográficas. En un futuro, dirigirá la segunda parte de lo que ya suponemos será una trilogía, dada la equivalencia con los libros de James Dashner, precuelas aparte.

Wes Ball, en primer plano, durante el rodaje
La historia da comienzo cuando Thomas llega al Claro, momento en el que le tienen que explicar la mecánica del sitio. El espectador seguirá a este personaje en su andadura y, como resulta obvio, nos encontramos ante el protagonista, aquel que nada más llegar, arde en deseos de unirse al grupo de mayor riesgo de los que componen aquella microsociedad: los Corredores, aquellos que recorren el mortífero laberinto que les rodea, con la misión de crear un mapa y buscar una salida de aquel lugar. Pero su actitud chocará con la de algunos jóvenes de su alrededor, además de llamar la atención por los acontecimientos que se suceden desde su llegada, especialmente cuando vuelve a sonar la alarma y llega el último miembro que será enviado al Claro, según la nota que la acompaña, la única chica enviada al lugar.

Poco más sucederá realmente, puesto que la historia no está tan aprovechada como podría. No hay lugar para investigar el laberinto, ni se nos presentará mayor peligro en su interior que los laceradores, unas criaturas mitad robóticas, mitad insectos gigantes, que serán a la postre parte de la solución para salir. Todo lo demás queda encerrado en las disputas, de un tono insulso, que se dan en el grupo. No por ello debemos menospreciar las actuaciones de los jóvenes, destacando a Dylan O'Brien como el protagonista Thomas, Thomas Brodie-Sangster como el segundo de abordo Newt o el antagonista Gally, interpretado por Will Poulter. Encarnan bien a sus personajes, demasiado encorsetados en sus papeles de héroe o elegido sin conocer motivo alguno, guía o apoyo, y matón tozudo en unas ideas conservadores, respectivamente.


Ni siquiera merecería la pena mencionar a Teresa (Kaya Scodelario), que pese a parecer pieza clave y necesaria en la historia, ve su papel reducido a un mero acto de presencia además de una primera escena de enfado que casi parece más un planteamiento humorístico. Ni tampoco a Alby (Aml Ameen), líder en el Claro, que aunque perfila bien su papel, es vapuleado por el tratamiento que recibe su personaje, sin llegar a aportar demasiado a la trama. El resto de personajes, incluso el que suponemos es más cercano a Thomas, Chuck (Blake Cooper), desfilan por la pantalla sin pena ni gloria.

Con todo ello, hay quien alaba no haber incluido tópicos adolescentes de manera excesiva, y lo cierto es que no vemos florecer en la pantalla nada del romanticismo pueril que tanto éxito ha dado en las sagas juveniles de los últimos años. Pero tampoco estamos ante una película que logre explotar sus mejores cartas, hasta sus giros finales dejarán al espectador con la certeza de que se encuentra ante una clara apuesta por dar continuidad a una saga que recién empieza, sin llegar a desarrollar una auténtica historia con fuerza, sino más bien sus cimientos.


En definitiva, una película que pretende arrojarnos una intriga que se hace menos atractiva conforme avanzamos en su visionado, intentando alcanzar un clímax que no parece llegar y que en su resultado final se hace no solo insuficiente, sino incoherente con la historia creada hasta el momento. Quizás haya que esperar a ver la trilogía entera en pantalla para valorarla justamente, aunque de momento las interpretaciones, alguna que otra escena de acción y el planteamiento tratan de elevar a una película que se queda muy atrás de lo esperado.

Escrito por Luis J. del Castillo


1 comentario :

  1. Hola :) Para mi fue una gran decepción casi toda la película. Me he terminado de leer toda la trilogía hace poco y creo que faltan un montón de puntos clave que no se como van a resolver la verdad. Primero lo entiendo lo que le hacen a Teresa, no se si has leído los libros, pero vamos, ni se parece en nada y faltan cosas fundamentales. Tenían buen material, y para mi se han quedado muy cortos ahorrando cosas bastante importantes que le darían otro estilo a la película la verdad. Me ha gustado tu reseña de la misma, un saludo^^

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